Visión
Si nos quedaran sólo unos minutos por vivir, iríamos a lo esencial. Ya no habría búsqueda, sólo la aceptación de lo que es. No tendríamos el tiempo de convertirnos en alguien mejor. Solo podríamos ser convergentes en el punto cero. En el centro de la convergencia del punto cero, todo se vuelve aceptable; la ansiedad de anticipación, la confusión, la distracción y el deseo, la paz, el amor y la alegría.
Dejaríamos de derramar esos aspectos a los cuatro vientos, en la periferia de nuestro ser y permitiríamos que nutrieran el vórtice convergente del punto cero. Podríamos quedarnos presentes en todo lo que es, sin ninguna otra dirección.
El punto cero abarca todo y permite a la sombra de coexistir con la luz en un movimiento dinámico. Es la puerta que abre la inmensidad del Gran Todo, un estado donde mora nuestra identidad vibratoria esencial y eterna. Cuando dejamos a nuestra vida alinearse con la frecuencia de nuestra Esencia en lugar de elegir que nuestros objetivos nos conduzcan a ella, dejamos a nuestra Esencia actuar y conducirnos a Sus objetivos.
Os invito a explorar la libertad del punto cero, el amor de uno-mismo y el placer de Ser con nuestra Esencia.
BIOGRAFIA
Naturópata de profesión, Kishori Aird es intuitiva médica y usa, entre otros métodos, la kinesiología de Reprogramación.
Kishori Aird ha realizado un largo viaje espiritual y alternativo. Cuando tenía 18 años vivió en un ashram. A los 20 realizó cursos de enfermería con el objetivo de ser comadrona. A los 25, tras vivir una vez más en un ashram durante dos años, fue madre y se trasladó a Ottawa, donde trabajó en L’Arche de Jean Vanier (hogar para personas con discapacidades intelectuales). En 1986 regresó a Montreal y comenzó a realizar nuevos cursos de curación con cristales e hipnoterapia. Desde la Convergencia Armónica de 1987, completó la formación terapéutica basada en la naturopatía y las terapias emocionales. Se ha formado en Tantra y es maestra de Reiki.
En 1990 conoció la kinesiología de reprogramación en la Costa Oeste americana y tuvo la oportunidad de trabajar en una renombrada clínica quiropráctica y naturópata. Tras este período, abrió su propia clínica y comenzó a trabajar con clientes como profesional de la intuición médica. Desde 1994 ha estado impartiendo cursos sobre cómo utilizar la kinesiología, la reprogramación del ADN y el arte de desarrollar la propia intuición médica.
En el verano de 1997 inició estudios sobre el ADN y los métodos para reprogramar y reclamar la propiedad de nuestro ADN. Después pasó a desarrollar las técnicas de reprogramación que enseña actualmente y que la conducen al descubrimiento de la Esencia y del Anclaje. Desde 2005 se dedica enteramente a la escritura y la enseñanza. Su acercamiento es el de una visionaria y una mística.
EL TRABAJO
El enfoque del trabajo de Kishori Aird es de permitir a la persona desapegarse del deseo de sanación y de la insistencia de crecer y volverse mejor, para poder desarrollar la propia presencia a todo lo que es.
Estar consigo mismo en el punto cero, incluyendo la sombra y la luz, frente al sufrimiento y la ansiedad, es una apertura de convergencia sostenida por los libros y los cursos de Kishori. La única idea desarrollada por la filosofía del punto cero es que no hay ninguna técnica que no sea aceptable o preferible, o sea, abrazar la total aceptación en lugar de tratar de volvernos mejores, que está ya obsoleto.
Orientación de los cursos
¿Qué esperar de un período de prácticas además de la lectura de libros?
Comencé a trabajar como terapeuta, naturópata e intuitiva médica en 1993. En 2002 publicaba el ADN Sin Misterio para que los estudiantes, las personas que venían a consultarme y yo misma llegáramos a la meta que describió tan bien un participante en el comentario siguiente:
¡Pero todo ha cambiado a fuerza de reprogramar nuestro código genético (¡sobre todo el ADN basura!). Comprendí con el transcurso de los años que podemos conocernos mejor pero el hecho de querer cambiar para no vivir más el sufrimiento y volvernos plenamente reunificados y felices, incluso en la soledad, es un esfuerzo y una dirección que nos mantienen de lleno en la impotencia, la autocrítica, y el juicio de lo que es.
Con el tiempo, me dí cuenta que este camino no nos llevaba al poder personal, ni al amor de uno mismo y por su puesto no contribuye al desarrollo de nuestra Esencia.
Sin embargo, pone continuamente en tela de juicio nuestra vida, nuestras aventuras, nuestras reacciones, nuestras debilidades, nuestros actos fallidos o nuestros excesos.
¿Cómo puede ser que nuestro deseo de mayor bienestar no abarque el amor a uno mismo y de nuestra naturaleza esencial, sin juzgar el modo en el que se aplican en nuestra historia? Por qué queremos tanto refugiarnos en un futuro feliz y apacible en lugar de cambiar nuestra percepción de lo que existe ahora. Nuestra capacidad de ser está mermada por esta atracción futurista de un sí mejor y hace que jamás podemos reposarnos. Alcanzamos un estado apacible pero que no se puede anclar profundamente en un contexto. Cuando imaginamos nuestra vida de modo ordenado y gradual, cuando nos vemos felices, reunificados y libres de nuestra historia, nos colocamos fuera del corazón y fuera de la corriente de la vida. Nuestras vidas, aunque deseamos que sean buenas y ordenadas, jamás podrán serlo. No es la naturaleza de la existencia de ser estancada y lineal, sobre todo en el período de gran cambio planetario que vivimos actualmente. La vida, aunque la queríamos así, no es un camino ordenado que progresa hacia un final definido.
En el ámbito terapéutico, la tendencia que seguimos desde algunos años, es reencontrar nuestra historia para comprenderla mejor y volver a la fuente de los conflictos donde subyacen nuestros malestares y nuestras reacciones inconscientes. Sin querer criticar este enfoque que yo misma he practicado un tiempo, comprendo hoy que no nos libera del sufrimiento y la ansiedad. Por cierto, somos más sabios, hemos recuperado fragmentos perdidos, pero no hemos todavía conscientemente aceptado y amado en su totalidad todo lo que somos aquí y ahora. Claro que comprendimos quién había hecho qué - como en una historia criminal - pero en el fondo no pasamos a otro nivel. Este enfoque puede ayudarnos a comprender mejor y posiblemente sentirnos mejor pero esto jamás nos curará. La verdadera curación, no es una dirección o una meta que hay que alcanzar, es un acto de amor y de aceptación incondicional de uno mismo.
La tendencia de mi trabajo es permitir desprendernos de la curación y de la insistencia de crecer y mejorarse para desarrollar la presencia total a lo que ES. Quedarse consigo mismo en el punto cero incluyendo la luz y la sombra, frente al sufrimiento y la ansiedad, es una apertura convergente que abre a la dimensión del vacío, lleno del corazón y de la aceptación incondicional de la existencia y de su Esencia.
Insisto sobre el valor del proceso y del concepto de recorrido iniciático, para que la experiencia se vuelva consciente y continua. Los cursos no son los libros, es una experiencia que se vive conmigo – y llevo más de 10 años con esta dirección específica de trabajo –. La información es vibratoria: como la he integrado, puedo transmitirla energéticamente durante el curso a todos los participantes. |